La falta de transporte escolar, conectividad, infraestructura, formación a docentes y acciones en materia inclusiva son algunas de las problemáticas que afronta el sector educativo en La Guajira, un departamento colombiano caracterizado por la escasez de alimentos y de agua potable.

Es bien sabido que pequeñas acciones pueden cambiar el mundo, y en el caso de Piedad Bustamante, la educación es capaz de cambiar cualquier vida. Por eso, ha dedicado más de 40 años a este oficio, el cual espera desempeñar hasta sus últimos días.

“Cuenta mi mamá que yo a los tres años dije que iba a ser maestra. Yo veía a una vecina dando clases a niños del barrio y eso me gustaba, me inspiraba mucho. Yo quería ser licenciada en matemáticas, pero no había en esa época la carrera, por lo que empecé a estudiar ingeniería industrial. Sin embargo, nunca quise dejar la docencia, por lo que comencé a liderar procesos vinculados con los maestros de La Guajira”, cuenta la docente.

Dificultades en Riohacha

Actualmente, Bustamante es la rectora del Colegio Livio Reginaldo Fischione en Riohacha, una institución con más de 3.400 estudiantes entre básica primaria y bachillerato. De ellos, destaca su interés en la robótica, el deporte y el arte, pero reconoce que falta motivación y oportunidades para que puedan acceder a educación superior.

“Es una tristeza. Los muchachos que pueden acceder a la universidad son muy pocos al ser de escasos recursos. Hace falta mucha motivación para que estos jóvenes puedan darse cuenta que tienen un futuro con oportunidades”, dice.

En ese sentido, menciona que la educación en Riohacha está muy atrasada. No hay muchos licenciados, tecnología, ni una infraestructura óptima o a la vanguardia que les permita desarrollar sus habilidades.

“La gente no entiende que la cultura en La Guajira es diferente y proyectan cosas muy planas para todas las regiones”, menciona Bustamante. En esta zona cerca del 45% de la población pertenece al pueblo indígena Wayúu.

Un trabajo por la conectividad y bibliotecas digitales

“La infraestructura en los colegios de Riohacha es bastante vieja, contamos con equipos muy antiguos y obsoletos, lo que demuestra que el acceso a la tecnología es difícil en esta parte del país”, señala la docente.

Se trata de una situación que comparten muchos centros escolares de Colombia situados en zonas remotas del país. Para tratar de paliar este déficit y eliminar las desigualdades en educación que sufren los jóvenes de estos lugares remotos, BBVA ha implementado el programa Creando Conexiones.

El banco ha entregado ya cerca de 2.300 dispositivos entre tablets y computadores a instituciones educativas, y más de 3.000 docentes han recibido formación en habilidades digitales por parte de Fundalectura en 27 departamentos del país.

La iniciativa también tocó las puertas del colegio Livio Reginaldo en Riohacha, con el fin de potenciar la conectividad que por años ha sido arrebatada a estas comunidades. Allí, BBVA entregó 20 dispositivos portátiles, que se utilizan para “fortalecer las habilidades ofimáticas y castellano”, explica Pilar Bustamante.

Además, asegura que los estudiantes demuestran gran interés por iniciarse en el mundo de  la robótica, pero que no cuentan con laboratorios que les permita desarrollarse en esta materia, la cual podría ser clave para el aporte en innovación del país. Por eso, Bustamante destaca la importancia de que empresas como BBVA “aporten y apoyen la educación”.

Esta  docente que ha dedicado su vida a luchar contra el olvido estatal en La Guajira aspira trabajar hasta sus últimos años de vida en su propio colegio. “Yo sueño con tener una escuela para darle educación a los niños de más escasos recursos, por lo menos la básica primaria para que puedan entrar al bachillerato, pues la educación es la única forma de surgir, de salir adelante, de que el pueblo crezca y se desarrolle para alcanzar un mejor porvenir”, concluye.